Alemania lidera la innovación mundial

25 Enero, 2017 / Artículos
orig (41)

La fuerza de trabajo alemana pierde 350.000 operarios por año debido al envejecimiento de la población. Por eso, faltarían 1,8 millones de trabajadores en 2020, que serían 3,9 millones en 2050.

La consecuencia es que la primera potencia exportadora de bienes de equipo y capital de alta tecnología enfrenta una caída de la capacidad potencial de largo plazo de 1,2% por año, que disminuiría a 0,5% anual en 2025; y esto asegura un destino de virtual estancamiento, sinónimo de creciente irrelevancia.

La trayectoria demográfica de la República Federal (RFA) es nítida. El porcentaje de población de más de 60 años asciende hoy a 27% del total, y treparía a 39% en 2050. Correlativamente, los menores de 15 años serían entonces menos de 13%, el menor nivel del mundo.

La población alemana se reduciría así a 74,5 millones en tres décadas, a contar de los actuales 82 millones. Sólo Japón supera a Alemania en estas pautas de envejecimiento generalizado y reducción absoluta de la población.

Sucede que la RFA es un extraordinario país innovador. La canciller Angela Merkel decidió recibir a 1,2 millones de refugiados sirios, con un promedio de edad de 25/35 años, y lo hizo con un amplio respaldo de la opinión pública (+ de 70%), que considera que Alemania es “ … un país de inmigrantes”.

Para eso es preciso aumentar el gasto público, modificar el sistema educativo, y garantizar la enseñanza masiva del idioma alemán, que es ya el más estudiado de Europa continental en el mundo.

Este no es el único acto de innovación histórico realizado por la RFA. También decidió transformar la totalidad de su estructura energética en 20 años, y convertir a los combustibles renovables en el principal insumo. Se trata de disminuir en 40% la emisión de dióxido de carbono (CO2) en 2020, para alcanzar a 80%/95% en 2050.

Esto exige invertir US$125.000 millones en dos décadas, que aumenta luego a US$250.000 millones en 15 años. En el camino, la industria alemana debe disminuir a la mitad la intensidad energética por unidad de producto. El resultado es que Alemania tendría entonces la producción manufacturera con menos contenido energético del mundo y la de mayor productividad. Sería la que dispone de menor capital fijo y mayor capital intelectual.

Este giro estratégico se reflejaría en el porcentaje de energías renovables sobre consumo total: 18% en 2020; 30% en 2030; 45% en 2040; y 60% diez años después. Para lograr esta línea ascendente se invirtieron en nuevas plantas de energía renovable 18.800 millones de euros en 2015, que treparían a 25.000 millones en una década.

Alemania es la cabeza de la nueva revolución industrial, junto con EE.UU. y China. Su especialidad es “Internet de las cosas” (IoT), expresión contemporánea de su tradicional vocación metal – mecánica. Para eso construye una gigantesca red cibernética absolutamente descentralizada, coordinada a través de la IoT y regulada mediante la “nube” o “cloud computing”.

Este proceso de construcción industrial está encabezado por un aumento sistemático del gasto en investigación científica y tecnológica (I&D) que obliga a invertir 4.500 millones de euros por año, que se ha resuelto aumentar a 25.000 millones a partir de 2020.

La transformación energética alemana adelanta un camino posible del sistema mundial. Está ejecutando un experimento de alcance global, al tiempo que lidera uno de los dos aspectos decisivos de la nueva revolución industrial, la “Internet de las Cosas”. El otro es la robotización. No es escaso emprendimiento el que realiza el 2º país más envejecido del planeta.

Ya lo advirtió Hegel, ese gran alemán: los procesos históricos de conquista de lo nuevo son más importantes que los resultados. El camino es siempre más enriquecedor que la meta. Angela Merkel y el pueblo alemán son grandes innovadores del siglo XXI.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

FUENTE

 

 

 

FacebookTwitterGoogle+LinkedInCompartir

Etiquetas:, , , , ,

Te puede interesar