Coordinación pública en investigación, desarrollo innovación

16 Marzo, 2018 / Artículos
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La publicación del estudio “Ciencia, Tecnología e Innovación en Chile: Un análisis presupuestario” elaborado por la Dirección de Presupuesto del gobierno constata lo que hemos sostenido por años en la Universidad de Santiago: que existe un alto nivel de descoordinación y falta de articulación del financiamiento público en el área. Como no contamos con una estrategia nacional clara, los fondos y organismos asociados a la ciencia, tecnología e innovación (CTI) han sido producto de buenas intenciones, modas, presiones y deseos particulares sin una lógica de largo plazo, generando así duplicidad de esfuerzos en algunos casos y omisiones evidentes en otros, con baja participación de las universidades.

Por ejemplo, el 70% del total del presupuesto en CTI del 2017 ha sido designado a programas “neutrales” entendiéndolos como aquellos en los que “no tiene foco alguno sectorial o temático” y “quién solicita el instrumento determina el área en que se ejecuta”, mientras que los estratégicos solo un 8%. Responden así a demandas específicas y temporales. Es claro que necesitamos ir más allá y, dejar de reaccionar ante una crisis o a grupos de presión. Un país logra el desarrollo cuando sus dirigentes son capaces de anticiparse.

Este estudio nos demuestra que aumentar el presupuesto en CTI es necesario, pero que eso no basta por si solo; necesitamos lograr una mayor coordinación y planificación a largo plazo entre quienes trabajamos en el área. Para nosotros en la Universidad de Santiago de Chile, un sistema colaborativo e integrado significa que la investigación, desarrollo e innovación vayan de la mano de un proyecto país que debemos construir entre todos.

La actual configuración del sistema público en CTI, que depende exclusivamente de fondos concursables para su crecimiento, tiende a la competitividad, desconfía de sus propias instituciones, cambia lineamientos y aleja al investigador de su principal labor: crear conocimiento. Concuerdo con los autores del estudio cuando plantean que “necesitamos hoy de un enfoque sistémico y unificador a nivel de estrategia y política. Actualmente estos esfuerzos, si bien en el papel se observan coherentes coordinados, en la práctica aún tienen serios desafíos para que ocurra una coordinación efectiva”.

En la Universidad de Santiago creemos que es posible el trabajo colaborativo, y que son, las universidades estatales las destinadas a cumplir el rol de coordinación con las instancias de gobierno de un sistema de investigación público de excelencia, pertinente y con impacto dispuesta a asumir los desafíos y que nos posicione, como país, a la vanguardia en la ciencia mundial.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

FUENTE

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