‘Crowdsourcing': cuando la innovación está fuera de la empresa

6 Junio, 2017 / Artículos
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La colaboración con universidades, emprendedores y ‘start up’ se ha convertido en imprescindible para que las grandes compañías no pierdan el tren de la innovación.

El pasado mes de febrero, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de EEUU, más conocida como Nasa, puso en marcha un proyecto para que astrónomos aficionados puedan ayudar a encontrar posibles mundos por descubrir en los confines del sistema solar.

Así, a través de una página web, los usuarios que lo deseen pueden examinar vídeos construidos a partir de imágenes del espacio captadas por telescopios y remitir a los investigadores sus descubrimientos. Si no fuera por la ayuda de estos aficionados, la Nasa necesitaría destinar numerosos recursos e investigadores a realizar una tarea tan tediosa.

A priori, puede sorprender que la Nasa recurra al crowdsourcing para una tarea tan compleja como es encontrar nuevos planetas, quizá alguno incluso habitable para el ser humano. Pero lejos de tratarse de una excentricidad, la innovación abierta es una tendencia que poco a poco comienza a calar en empresas y organizaciones. Como explica Sandra Sieberg, directora del Departamento de Sistemas de Información de la escuela de negocios IESE, “es muy poco probable que una empresa tenga todo el talento y los medios en su interior como para innovar”.

ATRAER TALENTO

El primero en acuñar este neologismo fue el catedrático de Innovación de la Universidad de Berkeley (California), Henry Chesbrough. Eso fue en 2003, desde entonces el crowdsourcing se ha convertido en uno de los pilares de la transformación digital de grandes compañías como Telefónica, Endesa, Santander, Correos, General Electric o Heineken. “La innovación es convertir el talento de las personas en una idea y esa idea en negocio. Para eso, necesitamos captar el talento de fuera y sumarlo al de los 50.000 trabajadores que tenemos en Correos”, señala Jordi Escruela, subdirector de Innovación de la empresa postal. Con este objetivo, Correos puso en marcha el pasado mes de febrero Correos Lab, un “punto de encuentro entre la innovación interna y la externa” en el que tanto start up como empleados de la propia firma puedan desarrollar sus proyectos y acelerar sus ideas.

Aunque si hay una compañía en España pionera a la hora de apostar por la innovación abierta esa es Telefónica, que en 2006 lanzó el fondo de capital riesgo Telefónica Venture para invertir en empresas tecnológicas. “Trabajamos para identificar, acelerar, invertir y colaborar con start up en diferentes etapas y en diferentes ámbitos con el objetivo de innovar más rápido y complementar nuestro trabajo en las áreas de I+D”, explica Ana Segurado, directora de Telefónica Open Future, el programa que aglutina todas las iniciativas de crowdsourcing de la operadora española. En total, Telefónica ha acelerado ya cerca de 1.500 empresas en todo el mundo y prevé invertir 300 millones en start up de los que ha desembolsado 120 millones de forma directa.

Iniciativas como los concursos de talento para detectar nuevas ideas y la inversión en start up son estrategias cada vez más habituales en los planes digitales de grandes compañías españolas. Un ejemplo es Banco Santander que desde 2014 cuenta con el fondo InnoVentures para invertir en nuevas firmas fintech. Dotado con 200 millones de euros, ha realizado once operaciones de inversión entre las que se encuentran compañías de medios pagos, blockchain y servicios financieros digitales.

CONCURSOS DE IDEAS

Otra fórmula que cada vez encuentra más aceptación en el mundo digital son los concursos de ideas. En Endesa han puesto en marcha una plataforma en la que se plantean retos para buscar junto a emprendedores y start up nuevos modelos de negocio e iniciativas energéticas más eficientes. “Nuestras capacidades y conocimientos son limitados. La innovación cambia tan rápido en el tiempo que necesitas buscar quiénes son los mejores socios”, explica Juan Antonio Garrigosa, director de Innovación de Endesa. Hace dos años, la eléctrica planteó un datathon, en el que pusieron a disposición de la comunidad los datos de 100.000 clientes para identificar nuevas iniciativas en el campo del big data. El último de estos retos, organizado el año pasado, ha sido un laboratorio de ideas para investigar las aplicaciones del blockchain en el sector de la energía.

Pese a los avances, sostiene la profesora del IESE, “las empresas españolas todavía están empezando” en lo que respecta a la innovación abierta. “Cuando la innovación empiece a ser una prioridad para las compañías comenzarán a instaurarse modelos de cocreación con relativa facilidad”, añade.

Otra empresa que ha apostado fuerte por el crowdsourcing es General Electric. La multinacional, que invierte 4.000 millones de euros al año en I+D, conjuga concursos de ideas con adquisiciones de start up e inversiones a través de su fondo de capital riesgo. Daniel Carreño, CEO de GE en España y Portugal resume así la estrategia de la compañía: “La innovación ya no ocurre sólo en algunas universidades. Internet ha provocado que la innovación se haya globalizado. En GE nos permite complementar lo que desarrollamos internamente y las adquisiciones de start up que realizamos “.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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