El aporte de la academia al ecosistema de las ideas

4 Agosto, 2017 / Artículos
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Históricamente, las universidades han sido las cunas de la innovación, especialmente cuando comenzaron a crear entidades especializadas que involucraban la investigación, e sector privado y las ideas. En las últimas décadas, las incubadoras han tomado muy fuerte este rol. Pero ahora, los laboratorios de innovación también tienen mucho que decir.

Uno de los casos más emblemáticos es el del Laboratorio de Innovación y Emprendimiento (OpenLab), de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, que tiene como objetivo ser un articulador y formador de capacidades de innovación y emprendimiento dentro del contexto nacional.  Según Francisco Molina, director del OpenLab, actualmente generan proyectos para acelerar la transferencia tecnológica desde nuestra Universidad hacia el país y el mundo.

Por ejemplo, con el apoyo de Corfo, y en conjunto con el Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de este plantel, “están implementando un proyecto que busca generar estrategias comerciales para diez desarrollos científicos, donde luego se seleccionarán aquellos de mayor potencial para buscarles alianzas internacionales en Estados Unidos, Europa y Asia”, dice Molina.

Por su parte, Juan Velásquez, director de Ingeniería y Ciencias 2030 (dónde nace el OpenLab), comenta que esta iniciativa ofrece una plataforma para fortalecer tanto la formación de los estudiantes, como la posibilidad de mejorar las oportunidades de transferencia tecnológica a través de la iniciativa OpenBeauchef. “La siguiente fase plantea oportunidades de sistematizar lo aprendido y generar nuevos espacios de articulación en otros sectores que permitan a la Universidad aumentar su capacidad de generar valor en el desarrollo productivo y social del país.  Por ejemplo, estamos pensando en replicar lo aprendido en el MIT REAP en el ámbito de la salud”, señala Velásquez.

Además, Francisco Molina estima que considerando el actual escenario económico global, es urgente trabajar en la transformación de nuestra matriz productiva y llevarla desde una economía extractiva a una basada en conocimiento, desarrollo de capital humano e innovación. “Por ejemplo, deberían potenciarse aún más temáticas como la energía solar y la astronomía o podríamos aumentar el apoyo para generar innovaciones en servicios tecnológicos de alta complejidad”, concluye Molina.

Un buen ejemplo de cómo innovar en tecnología es lo que hace por ejemplo, el Instituto Internacional para la Innovación Empresarial (3IE) de la Universidad Técnica Federico Santa María. Entre varios proyectos acaba de finalizar una convocatoria a startups y emprendedores de Chile y el mundo que tengan proyectos en las áreas de industrias inteligentes o videojuegos a despegar sus negocios con un eje global. Dentro de la categoría de industrias inteligentes se consideran emprendimientos que desarrollen y/o usen tecnologías para desarrollar soluciones en sectores como: servicios financieros (fintech), retail, logística y servicios y turismo. Mientras que en la categoría de videojuegos se consideran: videojuegos de consolas, de aplicaciones móviles, de browser, entre otros.

“El Instituto 3IE apoya a los emprendedores, creando las condiciones para facilitar la innovación colaborativa y la generación de nuevos negocios de alto impacto, vinculando el know how, acceso al mercado y la experiencia de la industria, con la creatividad, el dinamismo y capacidad realizadora de las startups”, indican en esta entidad

Por otro lado, hace un poco más de un mes, el  Centro de Innovación UC Anacleto Angelini (perteneciente a la Vicerrectoría de Investigación UC), cumplió tres años de vida. Según indican en esta entidad, en este tiempo, han logrado generar una red de 106 empresas socias, creando una comunidad de más de 16 mil emprendedores provenientes de nueve países e impulsado la firma de 21 contratos de I+D entre empresas y la Universidad por $2.212 millones.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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