El diseño estratégico como clave para llegar a la innovación

21 Febrero, 2017 / Artículos

Cuando era niño, sus padres le apuntaron a él y a sus hermanos a clases de dibujo. Le encantaban. En esa actividad de su infancia encuentra hoy Adrián Larripa la explicación de su pasión por el diseño y la creatividad que ha marcado el camino por el que ha dirigido sus pasos. Y también sus hermanos.  Ellos hoy son arquitectos y él es ingeniero de diseño industrial y ha hecho un máster en el Politécnico de Milán de Diseño Industrial e Innovación. Con solo 24 años, fue el fundador de Larripa Studio en 2013, una consultoría de diseño de producto e innovación especializada en Design Thinking, que recientemente ha evolucionado y ha pasado a denominarse bigD.

El nuevo nombre hace referencia a un término que se emplea en ámbitos del diseño y que hace referencia al nuevo papel estratégico que debe jugar el diseño para conseguir la innovación en las empresas y organizaciones. “Ha sido una evolución natural. Antes la empresa se llamaba así porque empecé yo solo, pero ahora somos un equipo que es la herramienta para buscar el éxito del cliente, mediante una metodología y el trabajo colaborativo. bigD representa un nuevo enfoque del diseño, una visión holística que involucra en la solución de los problemas a todos los stakeholders de un proyecto para conseguir innovar y la viabilidad de ese producto o servicio a través del diseño”, explica Adrián Larripa, CEO de bigD.

A sus 27 años, dirige a una joven plantilla (la media de edad está en 26 años) compuesta por seis ingenieros y diseñadores, todos ellos con trayectoria internacional y experiencia docente. “Son jóvenes con talento que han viajado y conocen las distintas facetas del diseño en el extranjero, que está más avanzado que aquí. Hemos creado un equipo en Pamplona que está a la altura de otros estudios de diseño a nivel internacional”, añade con orgullo Larripa, quien también cuenta con experiencia internacional en Suecia, Londres o Milán y es profesor de Tecnun de la Universidad de Navarra y de Crea Navarra.

Esa faceta docente se trasluce en su forma de explicar los procesos de innovación y las metodologías. Enseguida coge un folio y dibuja esquemas y mapas conceptuales de lo que está contando, con una cadencia pedagógica al hablar que invita a preguntar cualquier punto que no haya quedado claro. Y admite que tener que dar clase “te obliga a estar en constante aprendizaje y actualización porque todo lo relacionado con el diseño cambia muy rápidamente”. Y es que nada hay más relacionado con el cambio que la innovación, que Larripa define como “la intersección entre la tecnología, las necesidades de las personas (tanto funcionales como estéticas) y el modelo de negocio”.

¿El diseño industrial ha pasado de estar centrado en el producto a abarcar otras áreas estratégicas de la empresa o eso solo ocurre en empresas pioneras?

Cada vez más el diseño está pasando de operacional a nivel estratégico en las empresas y esto se debe a que los ciclos de los nuevos productos y servicios se acortan, el mercado demanda cada vez más que las marcas renueven su oferta de forma rápida, las tecnologías cada vez permiten mayores avances e incrementan su valor en ciclos de tiempo más cortos y el consumidor se vuelve mucho más exigente con todo, con los productos y servicios y, en consecuencia, con la experiencia. Además, estamos en un momento en el que hay conviviendo en el mercado cuatro generaciones distintas. Todo esto hace que el entorno en el que trabajan las empresas sea muy complicado ya que el producto funcione ya no es un factor diferencial frente a la competencia porque todos funcionan muy bien, la estética tampoco pues prácticamente todas tienen cubierta esa parte. La próxima diferenciación viene por la experiencia de marca y la experiencia de usuario, lo que implica diseñar productos y servicios cocreados teniendo en cuenta al consumidor y en los que todos los elementos de la marca estén interconectados. El diseño estratégico permite, mediante un pensamiento sistémico y un enfoque holístico,  solucionar problemas complejos, identificar oportunidades innovadoras, evaluar las alternativas y ayudar a tomar decisiones para conseguir un modelo de negocio viable en el mercado.

Abarcar estas nuevas competencias o requisitos requiere que los diseñadores estén en continua renovación y aprendizaje porque tienen que trabajar con nuevos modelos de negocio, planes estratégicos, próximas tendencias, las últimas tecnologías… y nos obliga a estar inmersos en un proceso de innovación y aprendizaje continuo.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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