El empleo del futuro aún no existe

24 Agosto, 2016 / Artículos
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En los últimos años, se han creado decenas de puestos inéditos, desde el conocido community manager hasta perfiles de alta responsabilidad dentro de la estrategia empresarial, como el data scientist, el growth hacker o el especialista en conversión de leads. En la actualidad, hay personas que viven de su videoblog en YouTube, de echar piropos vía móvil o de hacer la tecnología más amigable. Empleos impensables -y a veces incomprensibles- para muchos baby boomers.

Lo mismo seguirá ocurriendo, y a una velocidad aún mayor, en los próximos 30 años. Piloto de drones, diseñador de órganos 3D, jefe de relaciones virtuales, manager de experiencias en realidad virtual…; es difícil imaginar siquiera los puestos que están por llegar. “El 80% de las profesiones del futuro no existen en la actualidad”, señala Neil Sholay, director para la región EMEA de Oracle Digital, la división de transformación digital de la multinacional tecnológica.

El sistema educativo afronta el urgente reto de reconvertirse en una formación más práctica y orientada a las necesidades cambiantes de las empresas. Los empleados, por su parte, necesitarán reinventarse una y otra vez. “Trabajaremos en más de una profesión a lo largo de nuestras vidas”, vaticina José de la Peña, CEO de la escuela de negocios KinBusiness. Esta spin-off de la escuela técnica Kschool, que arrancará el próximo octubre en Madrid, nace con una filosofía muy clara: “La formación ha de ser práctica, impartida por profesionales y debe incidir también en aspectos que no cambiarán con el paso de los años, como la capacidad de liderazgo o la orientación al mercado. Debe ser una formación barata y que se adapte a la escasez de tiempo de las personas”, apunta De la Peña.

La capacidad de trabajar en equipo, la rapidez en la toma de decisiones, la flexibilidad y la adaptación al cambio son otras habilidades que, cada vez más, demandan las empresas.

Por otra parte, en un entorno en el que los conocimientos quedan rápidamente obsoletos, la única solución posible es la formación continua. En un futuro próximo, no sólo los médicos y abogados, sino todos los profesionales, tendrán que conocer los últimos avances en su campo. Al mismo tiempo, la competencia será cada vez mayor, lo que obligará a ultraespecializarse.

El mínimo común denominador de las posiciones del futuro será el perfil digital. La plataforma de talento digital Nubelo estima que, hoy por hoy, España tiene una demanda insatisfecha de empleo de 100.000 profesionales tecnológicos. La programación, que ya empieza a incorporarse en los planes de estudio de las escuelas, pronto será una aptitud necesaria para conseguir un puesto de trabajo.

Las organizaciones también cambiarán radicalmente en los próximos treinta años. Los equipos se crearán ad hoc y serán altamente multidisciplinares. “Eso incentivaría la colaboración dentro de la organización y permitiría formar los equipos más preparados para cada tarea”, apunta Henry de Sio, consultor y asistente jefe de la primera campaña presidencial de Barack Obama.

Las plantillas de las empresas se reducirán a la mínima expresión, pues la mayor parte de los trabajadores serán freelance. Compañías como Hyperloop ya experimentan con el concepto del crowdsourcing o talento colectivo “Cualquier persona puede colaborar con el proyecto, aportar su granito de arena, desde cualquier parte del mundo”, explicaba su CEO y fundador, Dirk Ahlborn, en una reciente entrevista con EXPANSIÓN. Ninguna empresa tiene en su plantilla el mejor talento del mundo. ¿Por qué no pedir la colaboración de los mejores?”, se preguntaba.

En las oficinas, apenas existirán mesas individuales de trabajo; éstas serán sustituidas por espacios de colaboración, dotados de pizarras digitales, tecnologías de movilidad y sistemas de telepresencia.

Por último, personas y robots trabajarán codo con codo. Los nuevos retos del departamento de RRHH estarán relacionados con la seguridad y la gestión de una fuerza de trabajo cada vez más compleja.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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