El secreto del potente ecosistema de innovación israelí

12 Enero, 2017 / Artículos
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Con una población de ocho millones de habitantes, sin suficientes recursos naturales e inmersa un conflicto bélico que no da tregua, Israel ha logrado convertirse en potencia mundial del emprendimiento. Tanto que la zona donde se concentra un mayor número de startups es conocida como ‘Silicon Wadi’. Otros, prefieren simplemente llamar a este lugar ‘Startup Nation’. ¿Cómo lo han conseguido?

“En Israel todo el mundo se conoce entre sí, y además nos encanta compartir y conectar”, señala Hila Glick. Ese es el factor humano, pero además hay otro geográfico, asegura la directora de Asuntos Internacionales de StarTAU, el  Centro de Emprendimiento de la Universidad de Tel Aviv: “En una hora de coche puedes encontrarte con cualquier tipo de perfil relevante para tu startup: inversores de capital riesgo, desarrolladores, aceleradoras, etc.”.

Además, Israel es un ‘hub global’, señala Glick: “Tenemos más de 250 compañías internacionales que trabajan con startups locales”. Multinacionales como Google, Microsoft, Oracle, Motorola, Hewlett Packard, Intel, Siemens o IBM, por mencionar algunas, están instaladas allí y colaboran en la evolución de las startups, descubren nuevos talentos y, sin duda, hacen que estos emprendimientos tengan una visibilidad y una ventaja competitiva a nivel global.

Waze, la popular aplicación de tráfico, Viber, la plataforma de mensajería y llamadas sin coste o Wix, el servicio que permite crear páginas web gratuitas, son sólo algunos ejemplos de startups nacidas en Israel que han conseguido un alcance mundial.

1.400 startups tecnológicas al año

El fenómeno del ecosistema de startups en Israel no se podría explicar sin remontarse a los años noventa, cuando se creó Yozma (iniciativa, en hebreo). Este programa, diseñado por el gobierno israelí, pretendía atraer fondos extranjeros de capital riesgo con ayudas fiscales y el compromiso de duplicar su inversión con fondos de la Administración. Fue el germen de lo que hoy es uno de los ecosistemas de innovación más envidiados del mundo.

Sólo en el último año se crearon más de 1.400 nuevas empresas de tecnología, según un estudio de la consultora Roland Berger. Estas cifras sitúan a Tel Aviv como la quinta mejor ciudad del mundo para emprender, por detrás sólo de Silicon Valley, Nueva York, Los Ángeles y Boston. Capitales europeas como Londres o Berlín se encuentran por debajo de la ciudad israelí.

StarTAU, el Centro de Emprendimiento de la Universidad de Tel Aviv, se estableció en 2009 para proporcionar a los nuevos empresarios conocimientos prácticos y herramientas para las iniciativas creativas. Hoy cuenta con la asesoría de más de 20.000 expertos en diferentes áreas, diplomáticos y líderes gubernamentales que colaboran y proveen orientación en asuntos de emprendimiento.

Este ecosistema sirve de referencia para otros lugares del mundo. Es el caso de Zarpamos, aceleradora gallega que realizó en 2015 un convenio de cooperación con The Academic College of Tel Aviv, para que durante seis meses startups con potencial de esta región de España pudieran recibir formación de primer nivel.

“Hemos elegido Israel por su similitud demográfica con Galicia, por ser una potencia mundial en innovación y tecnología y por la cercanía en relación a Estados Unidos. Además de tener un mensaje muy similar al nuestro: directo y de mercado” sostiene Manuel García. El director de Zarpamos resalta además la necesidad de que desde la concepción de la idea, esta se oriente a un mercado internacional, algo que en Israel sucede de forma natural dadas sus limitaciones geográficas.

García, al hablar de la experiencia de formación que ha tenido Zarpamos con este país, insiste: “Podemos aprender de cualquier ecosistema, no sólo del Israelí, pero lo que nunca será posible es replicar ecosistemas, ya que hay factores económicos, sociológicos, comunicaciones, conocimiento, culturales que diferencian cada entorno productivo”.

En el caso de Israel, su identidad cultural y política, parecen ser factores determinantes. El hecho de que todos tengan que pasar por el servicio militar obligatorio, y deban aprender a trabajar en equipo y bajo presión, o que tengan que convivir a diario con un clima de inestabilidad por la constante amenaza de guerra, los ha convertido en unos supervivientes que no desisten fácilmente ante los obstáculos, siendo éste un ingrediente clave a la hora de dedicarse de tiempo completo a la autogestión.

Sin embargo, vale la pena mencionar otros países que intentan seguir el ejemplo de Israel en materia de innovación y poco a poco van abriéndose paso como posibles potencias. Manuel García asegura que “potencialmente el Reino Unido estaba haciendo una muy buena labor para ser el epicentro de Europa, pero con el Brexit, han dado un paso atrás. Parece postularse Madrid como opción, pero aún le queda mucho. En Asia, tenemos a Hong Kong destacado por su capacidad de inversión, y a la India  que realiza también un gran trabajo con un mercado potencial enorme. En Latinoamérica, parece más complicado por la gran influencia de Estados Unidos sobre su cultura, aunque la eterna emergente, México, está haciendo cosas interesantes”.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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