¿Empresario o emprendedor?

13 Mayo, 2016 / Artículos
intrapreneur

Emprender está de moda. Frente a la tradicional escasez y modesta valoración social por las vocaciones empresariales en nuestro país, uno de los paradogicos impactos de una crisis que no terminamos de superar consista en que la sociedad0 abrace este nuevo paradigma como un mantra en el que sustentar mayores esperanzas de futuro.

El concepto de emprendimiento y la semblanza de los emprendedores es un área de investigación socio-económica de creciente interés, tanto en el ámbito académico como de los negocios desde que Joseph Schumpeter y su ‘destrucción creativa’ en la primera parte del pasado siglo. El impulso que las empresas de nueva creación imprimen al crecimiento económico, el empleo y la innovación en un entorno cada vez más mutable y globalizado ha sido puesto de relieve en los últimos años, motivando así iniciativas públicas y privadas para fomentar el espíritu emprendedor.

La gran parte de los estudios en este ámbito se ha centrado mayoritariamente en la figura del emprendedor como individuo y agente de cambio, así como las estrategias de creación de nuevas empresas en entornos macro-económicos favorables con ejemplos paradigmáticos como Sillicon Valley, Israel o Singapur. No obstante, existen también oportunidades para el emprendimiento en el seno de las organizaciones ya establecidas, el intraemprendimiento. Si bien la literatura es un tanto confusa en los términos, no hay duda de la evidencia empírica: modestas expectativas de crecimiento en mercado existentes que impulsan a las empresas a buscar innovaciones disruptivas para dinamizar dichos mercados, crear otros nuevos y lograr nuevas fuentes negocio.

Con todo, los rankings internacionales de empresas líderes son cada vez más volátiles. De manera que las empresas establecidas son conscientes de la necesidad de transformarse y cambiar. Clayton Christensen, heredero intelectual para muchos de Schumpeter, insiste en el ‘dilema del innovador’ para explicar la paradoja de como haciendo precisamente lo correcto, el empresario pueda terminar equivocándose. Y aquí es donde radica una diferencia fundamental entre emprendedor y empresario. Porque la gestión empresarial se basan en un análisis de los datos y estos solo están disponibles para el pasado. El problema surge cuando los gerentes intentan hacer algo que no se ha hecho antes o cuando sabemos que el futuro va a ser muy distinto.

Por todo ello resulta más difícil encajar la creatividad, espíritu inconformista y necesidad de autonomía que caracterizan a un emprendedor en el ámbito de las empresas y modelos de negocio muy asentados los procesos son estables y están probados, la jerarquía es sólida y, además, existe una cultura de empresa arraigada y normalmente vinculada a “la forma de hacer tradicional” el negocio de la empresa que cohíbe en gran medida la aparición y explotación, de ideas “poco ortodoxas”.

Además de la movilización del talento interno, la necesidad de cooperación con otros agentes del ecosistema (centros de investigación, emprendedores externos, start-ups, inversores, etc.) cobra cada vez más importancia como estrategia de inteligencia tecnológica y de mercado, estableciendo redes de cooperación/co-creación con el objetivo de aportar mayor valor a clientes y socios. En este sentido, las crecientes actuaciones en el ámbito del “Corporate Venturing”, mediante la creación dentro de las propias corporaciones de unidades especializadas en start-ups es una tendencia cada vez más vigente. A través de aceleradoras o fondos, las grandes corporaciones persiguen así acceder a nuevas tecnologías, innovaciones disruptivas o nuevas formas de servir a los clientes, dentro de sectores cada vez más difuminados y convergentes.

En esta línea, el Foro Económico Mundial primero (con sendos informes en 2014 y, con mayor profundidad, en 2015) y, más recientemente, tanto think tanks (NESTA y CEPS) y otros líderes de opinión están llamando la atención sobre el nuevo paradigma que surge de la colaboración entre empresas establecidas y start-ups/spin-offs: desde la contratación de la tecnología que caracteriza a las economías en fase de convergencia, pasando por la colaboración público privada en I+D en el que se sitúa la mayor parte de la acción pública en Europa, todavía hoy, asistimos ya sin duda a una tercera etapa caracterizada por la “exploración” de formas de innovación más disruptivas a través de fondos de capital riesgo, aceleradoras corporativas, etc.

Así pues, el escenario ha cambiado también en España donde prácticamente todas las grandes empresas tienen líneas de intraemprendimiento. Hace tiempo que Taylor dio paso a Schumpeter. Sin embargo, estamos lejos de un “diseño dominante” y no existen patrones adaptados a cada sector. ¿Qué modelos están tomando las grandes empresas españolas para mantener su posición en el mercado frente a nuevos entrantes? ¿Cómo logran las empresas más consolidadas movilizar su talento interno para liderar sectores económicos cada vez más convergentes y disruptivos? ¿Es el Corporate Venturing una herramienta útil para la creación de ecosistemas innovadores en el seno de las grandes corporaciones? ¿Qué barreras para la innovación y el emprendimiento detectan estas compañías en la búsqueda de mejores oportunidades? Tales son algunas de las preguntas que se está haciendo el Foro Educación, Emprendimiento, Innovación e Inversión (Foro E2I2) de la Real Academia de Ingeniería de España (RAI) al objeto de reflexionar sobre las actuales limitaciones del ecosistema de innovación español y proponer las actuaciones que ayuden a superarlas con un doble enfoque: analizando las tendencias internacionales más recientes y, por otra, poniendo el foco en las personas como agentes del cambio. Con todo ello, la Real Academia de Ingeniería persigue constituirse en un órgano de debate y evaluación independiente de las políticas en esta materia, similar al mecanismo del que dispone EE.UU a través de sus Academias en Washington, desde una comprensión que sea a la vez rigurosa y practica de los fenómenos del emprendimiento y la innovación en nuestro país, más allá de los clichés y slogans.

En particular, el capítulo dedicado a la “innovación corporativa”, auspiciado por el Holding eGAUSS I+T en colaboración con Insight Foresight Institute (IFI), analiza los distintos modelos de gestión de la innovación puestos en marcha por la grandes empresas en España e identifica buenas prácticas para formular recomendaciones que les permitan avanzar en diseños de segunda generación para sus ecosistemas innovadores, mucho más eficientes y ajustados a sus dinámicas y negocios. Se trata en definitiva de ‘innovar la innovación’ pues, como decía Albert Einstein: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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