Innovación educativa: ¿Preparar trabajadores eficientes o ciudadanos libres?

18 Enero, 2018 / Artículos, Sin categoría
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Derrochar energía o no reciclar son acciones que tienen consecuencias para todo el planeta. Esta es la lección que aprendieron los alumnos de infantil del CEIP San Agustín (Casas Ibáñez, Albacete) a través de un itinerario interactivo creado con Google Earth. La visita virtual al globo con esta herramienta les permitió conocer el deshielo de los polos o la desertificación en Marruecos. Con este trabajo, Cambio climáTICo, la maestra Cati Navarro buscó dar a sus alumnos una formación “acorde con la sociedad tecnológica en la que viven”. El aprendizaje por proyectos que emplea la docente combinado con tecnología impulsa, según cuenta, la digitalización, la creatividad y forma a los niños en competencias como el liderazgo o el trabajo en equipo, características cada vez más demandadas en el mercado laboral de la economía del conocimiento.

Pero la calidad educativa no queda ahí. El aterrizaje de las tabletas electrónicas en el aula acompañadas de nuevas metodologías debe poner el foco, en cuanto al contenido, sobre los cambios sociales, culturales o ecológicos que atraviesan el mundo del siglo XXI, según coinciden los expertos. En este punto, nace una corriente dentro del mundo educativo crítica con esta inclinación de la enseñanza hacia las demandas del mercado. “Hay que educar para vivir no para trabajar. Aunque las empresas son una parte importante de la vida, hay muchas más cosas a las que tendrá que enfrentarse un niño cuando crezca”, opina Andrés Dancausa, CEO de SofíaSquare, una startup que conecta profesores particulares y estudiantes.

Un punto de vista que comparte Laura Morillas, directora del Intef (Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado dependiente del Ministerio de Educación). La experta destaca que la tecnología no debe entenderse como la protagonista de la educación, sino un medio para mejorarla. “La clave de la enseñanza sigue siendo el desarrollo del pensamiento crítico y esa es la labor esencial del profesor. El conocimiento es ahora accesible a todos en la red, pero el trabajo del docente es fomentar que el alumno piense por sí mismo y se haga preguntas”, reflexiona en un evento organizado por Xataka Live Citizen.

Aunque Remedios Zafra, escritora y teórica sobre la Cultura Digital, valora las mejoras innegables que aportan las nuevas herramientas tecnológicas a la educación, introduce una lanza a favor del pensamiento crítico ante las ansias de digitalización de todas las esferas de la vida. “Es necesario dotar a los estudiantes de recursos que les ayuden a hacer su mundo pensativo, a desarrollarse como ciudadanos libres capaces de elegir por sí mismos sus trabajos, sin que les predestinemos en función del género, la clase social o los empleos disponibles o visibilizados por el mercado”, reflexiona. Zafra considera que la libertad es el escalón que debería facilitar la educación para permitir a los jóvenes “cuestionar mundos y trabajos”. “Desde aquí se podría mejorarlos e imaginar otros, no cambiando unas verdades por otras, sino haciendo reflexivas las formas en que hoy se diseñan las verdades”, cuenta.

Innovación educativa orquestada por los docentes

Los pasos innovadores de maestros de la escuela pública que buscan adaptar la educación a una sociedad cada vez más digitalizada nacen, según cuentan, sin apoyo suficiente de las instituciones. En el caso de Cati Navarro, que da clase en un colegio que sigue el modelo tradicional, el proyecto sobre el cambio climático de sus alumnos han sido premiado este año con el galardón Francisco Giner de los Ríos a la mejora de la calidad educativa. “Aunque el premio fomenta la tecnología en los coles y las metodología activas, las instituciones no te dan recursos”, explica. Las tablets y los robots que utilizan sus estudiantes han salido del bolsillo de la maestra. En colegios como el suyo muchas herramientas tecnológicas han llegado gracias a acuerdos con editoriales.

Otro ejemplo es el del IES Cotex Baixas en Alcoy (Alicante). Este instituto ha cambiado la forma de enseñar por la motivación del equipo docente por “preparar a los alumnos para la vida”. “No queríamos formar chicos que saquen un diez de media, sino que estén preparados para el trabajo”, dice Fernando Sansaloni, director del centro. Los chicos aprenden a través de metodologías activas y resolviendo retos en equipo. “Es valorable el papel del Intef, que ofrece formación permanente a los docentes pero, por ahora, los cambios los impulsan los profes no las instituciones públicas”, valora Navarro. A pesar de los incipientes pasos hacia la innovación educativa el ministerio no tiene un cómputo de los centros donde se están introduciendo innovaciones metodológicas.

Un caso del que aprender es el modelo finlandés que, a pesar de ser un referente mundial según el informe PISA, no deja de innovar. Amelia R. Granda-Piñan, doctora en Educación y asesora de la Consellería de Educación de la Comunitat Valencia, comprobó en una estancia de observación que su éxito tiene que ver con el papel protagonista del Gobierno. Desde las instituciones, la transformación se enfoca tanto en el aula como espacio físico, como en el contenido. La ley educativa consiste en un currículo pactado que promueve la innovación y da pautas para aplicarla. “Por ejemplo, se establece que todos los centros del país deben trabajar, durante al menos una semana al curso, de forma interdisciplinar, a partir de prácticas colaborativas como la metodología de Aprendizaje Basado en Fenómenos (análisis del alumno de problemas del mundo real). También construyen centros con espacios flexibles que apuestan por ser un referente de la vida social de la comunidad”, explica Granda-Piñán.

En cuanto a las carencias del modelo español, la experta en Educación subraya la importancia de apostar por la formación de calidad de los docentes en el uso de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación). “No es que no sepamos usar un ordenador o una tablet, sino que es necesario aprender a sacarle partido para que nuestros alumnos aprendan integrando estos dispositivos y sus posibilidades y cómo evaluar este proceso”, matiza.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

 

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