Innovación en América Latina: un potencial sin explotar

7 Febrero, 2017 / Artículos
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El débil desempeño económico de América Latina en 2016 ha acentuado la necesidad de aumentar la productividad como vehículo clave para obtener un crecimiento más sólido y sostenido en el largo plazo. Promover la innovación es un componente crucial en la ecuación de la productividad, sin embargo, la perspectiva para la región es desoladora. Para este año se espera que los países reduzcan aún más el gasto en investigación y desarrollo (I+D). Y si bien la liberalización del comercio puede generar oportunidades, se espera poco progreso en el campo de las reformas estructurales.

Históricamente América Latina ha estado rezagada respecto de otras regiones en términos de innovación debido a los bajos niveles de inversión en I+D, bajos estándares en educación y políticas débiles. Durante el quinquenio de 2004 a 2009, la combinación de acuerdos de libre comercio (TLC) y mejores políticas de promoción de exportaciones crearon las condiciones iniciales para la innovación en América Latina. En ese período, la región aumentó sus exportaciones de bienes y servicios, lo que también incrementó la competencia y abrió las puertas a nuevos mercados. El resultado fue la aparición de multinacionales regionales etiquetadas como “multilatinas”.

La estabilidad de los presupuestos públicos durante el período llevó a muchos analistas a esperar que una mayor inversión en I+D estimularía las tasas de crecimiento a largo plazo. Sin embargo, las esperanzas se diluyeron con la crisis financiera mundial y en 2009 la economía de la región se contrajo por primera vez en 20 años. En 2010, la economía se recuperó fuertemente, pero el crecimiento se ha ido desacelerado constantemente desde entonces. El crecimiento del PIB cayó de un 4.5% en 2011 a un escaso 0.1% en 2015, antes de entrar en recesión en 2016. Para este año, las perspectivas de crecimiento en la región son positivas pero débiles, y para el 2017 el pronóstico del FMI es de un crecimiento de 1.2%.

Datos publicados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de Naciones Unidas (WIPO), revelaron que el número de patentes solicitadas en la región durante 2016 fueron bajas en comparación al año anterior. En cambio, en el mismo período varios países asiáticos registraron aumentos substanciales. La WIPO ha atribuido este pobre desempeño a la situación económico y a la reducción de recursos que los gobiernos, las empresas y las universidades destinaron a la innovación.

Según la WIPO, América Latina es una región con un gran potencial de innovación inexplorado. A pesar de ello, la organización reconoció que en los últimos años ningún país de la región ha sido considerado como un país innovador, -la WIPO define así a quienes mejoran un 10% por encima de sus pares teniendo en cuenta el nivel de PIB- como los son, Vietnam o la India. A pesar de la baja calificación de la región, los países que obtuvieron las mayores calificaciones fueron Chile, Colombia, Costa Rica, México y Uruguay.

A pesar del panorama regional, algunos países clave están abordando la necesidad de aumentar la innovación. México por ejemplo, ha implementado un programa de reformas estructurales para aumentar la productividad con el fin de mejorar las perspectivas de crecimiento. En Argentina, el cambio en el panorama político y el consecuente cambio de gobierno ha mejorado las perspectivas de las condiciones empresariales. Y en Brasil, aunque la economía se sigue tambaleando, están surgiendo señales tentativas de mejora y el gobierno de Michel Temer ha mantenido la agenda de innovación en el radar.

Aparte de estos ejemplos, hay pocos indicios de que los gobiernos se estén comprometiendo con la implementación de reformas estructurales para favorecer la innovación. De hecho, los últimos datos de la UNESCO confirman que el gasto en I+D en la región es considerablemente bajo. En promedio, la mayoría de los países gastan menos del 0.5% del PIB y el gasto proviene principalmente del sector público, mientras que el gasto promedio en los países de la OCDE oscila entre el 2.0% y el 4.0% del PIB.

Teniendo en cuenta las actuales restricciones presupuestales en los países de la región, los expertos coinciden en que los gobiernos deberían tomar medidas enfocadas a fomentar el emprendimiento y la innovación, así como promover una mayor inversión privada. El fortalecimiento de políticas de competencia, la mejora del marco contractual y la reducción de burocracia, así como una mayor protección de los derechos de propiedad intelectual son algunas de las medidas recomendadas. Además, los esfuerzos por incrementar la liberalización del comercio tanto dentro como fuera de la región—la Alianza del Pacífico y la Asociación Transpacífica, TPP (convulsionada con la retirada de EEUU)—alentarán a las empresas latinoamericanas a buscar nuevos mercados competitivos y en rápido crecimiento.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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