Innovación práctica, la única que realmente funciona

28 Abril, 2016 / Artículos
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Cambios. Progreso. Movimiento. La innovación implica en idear, concebir y valorar nuevas formas de hacer algo, de entender el mundo, de comportarnos en él.

Es motor y razón de ser y, no en pocas ocasiones, la única razón que determina el éxito o el fracaso de una empresa o profesional.

Innovar es adelantarse a los nuevos tiempos y, de este modo, poder conseguir una ventaja competitiva respecto a los demás. Pero innovar, una vez más, es también estrategia. O al menos, debería serlo. Todo el mundo habla de innovación y, lo que es peor, todo el mundo cree que puede innovar de cualquier forma y en cualquier área.

Gary P. Pisano, profesor de la Harvard Business School, analiza en un reciente estudio las claves para innovar con éxito en el mundo empresarial y señala que el primer paso para desarrollar una buena estrategia de innovación es analizar y tener muy claro cuáles son los objetivos específicos que se quieren lograr.

Responder a la gran pregunta de qué quiero conseguir con esa innovación es esencial. Pero además hay que entender que innovar no solo tiene que ver con la tecnología. Es cierto que la innovación trata de adelantarse a los nuevos tiempos y eso, generalmente, va ligado a nuevas tecnologías.

Tecnologías que marcarán un futuro innovador

Cloud computing, Big Data, Internet de las Cosas… Ya son muchos los nombres que la innovación tecnológica tiene hoy en día. Pero, y eso es innovación, aún son muchos más los que vendrán a acompañar a empresas y consumidores.

Tecnologías que revolucionarán, una vez más, nuestra forma de trabajar, comunicarnos, consumir o cuidar de nuestra salud. Hablamos de la realidad virtual, la impresión 3D, los pagos móviles, los wearables, la inteligencia artificial…

Un nuevo mundo de oportunidades y nuevas opciones que la tecnología hará posible. Tecnologías disruptivas, necesarias o prácticamente obligadas que marcarán lo innovador de nuestro futuro.

Pero igual de cierto es que la innovación no puede entenderse sin un factor mucho más humano: el de los profesionales que conforman una empresa y los clientes que confían en ella.

Es necesario, por tanto, fundamentar la innovación en las personas, incorporando a los mejores para cada función y tarea, al tiempo que buscando nuevos procesos de gestión y retención del talento.

Contar con los mejores, cuidarles y satisfacerles es una fórmula de lo más innovadora y que además es también la mejor forma de ofrecer el mejor servicio a nuestros clientes.

Ser innovadores en el “qué” y en el “cómo”, esforzándonos en conocer mejor las necesidades del cliente, en anticipar y agilizar soluciones… y, también, en cómo se plantean, se colabora, se transfiere la tecnología, se gestiona el cambio, etc.

Innovación para crecer, para conseguir nuevos clientes, para diferenciarnos… y, por qué no, para mejorar la reputación corporativa y, con ello, la atracción y retención de talento.

Innovación práctica. Esa es la única innovación que funciona. 

FUENTE

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