Innovación, toda una aventura

22 Septiembre, 2017 / Artículos
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Cuando éramos niños, la innovación se daba de manera espontánea porque creábamos sin temor y sin fijarnos en un punto final específico; permitíamos que las ideas se desarrollaran orgánicamente basadas en la intuición, el interés y la curiosidad.

Este es un instinto humano básico, lo llamamos juego. Ya de adultos es ese mismo instinto el que tenemos que dejar fluir para atrevernos a experimentar y poder innovar.

Para ello, debemos reírnos de nosotros mismos, no temer a las fallas, ser provocativos para inventar y empezar de nuevo las veces que sea necesario.

Por eso, los líderes debemos adoptar esa actitud de experimentación, sumada a la perseverancia que tienen los niños, para luego motivar con el ejemplo a nuestros equipos y siempre dar pie a que los colaboradores puedan desarrollarla.

Como en todo juego, sabemos que hay ciertas premisas que debemos considerar. En esta ocasión quisiera compartirles cinco que utilizamos en Bayer para mantener siempre vivo ese instinto innovador que, como empresa de inventores, tenemos en nuestro ADN.

La innovación nos hace vivir más y mejor. Los autos, internet, los teléfonos inteligentes y, en general, todas las innovaciones tecnológicas han cambiado nuestras vidas significativamente, y de la misma manera ha evolucionado la investigación médica. Gracias a la edición del genoma humano, muchas de las enfermedades que antes eran incurables ahora pueden ser tratadas o hasta curadas completamente, de ahí la trascendencia de la innovación para cambiar vidas.

La innovación significa entender mejor a nuestros clientes. Por ejemplo, la agricultura está cambiando y cada vez tiende más a concentrarse en la calidad de los cultivos. Gracias a la tecnología, mediante computadoras de simulación se permitirá mejorar las condiciones de crecimiento de los cultivos. Eso es anticiparnos a las necesidades de nuestros clientes para ofrecerles soluciones antes de que ellos nos las pidan.

Innovar requiere su tiempo y tolerancia con las fallas. Las buenas ideas necesitan tiempo y espacio. Crear el ambiente propicio no siempre es fácil, así que lo importante es tener siempre claro el objetivo y, por supuesto, intentarlo.

La estructura organizacional correcta traduce una idea en una innovación. De esta manera, como un concepto evoluciona de una idea a una innovación, muchas mentes brillantes van agregando su contribución en el camino. Ante esta dinámica, las empresas deben establecer una plataforma abierta a la innovación para que las buenas ideas se consoliden y posteriormente se traduzcan en innovaciones.

Cada colaborador juega un papel clave en el camino hacia la innovación. En Bayer estamos convencidos de que no sólo los científicos crean las innovaciones. Nosotros consideramos que cada uno de los 100,000 colaboradores que tenemos a nivel mundial puede contribuir con sus ideas y desarrollos.

A todos los niveles de la organización tenemos un compromiso de innovar en nuestro día a día, de dar el espacio necesario para buscar innovaciones que refuercen nuestra misión de “Ciencia para una vida mejor”.

Tal y como lo decimos con nuestra marca empleador, en Bayer lo que buscamos son personas apasionadas por la innovación, y a cambio les damos el poder de transformar, transformar vidas para hacerlas mejores.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

 

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