Inteligencia artificial: revolución y evolución

15 Enero, 2019 / Artículos

La Inteligencia Artificial (IA) ha logrado transformar de forma notable la manera en la que nos relacionamos e interactuamos con la tecnología, perfeccionando desde las aplicaciones y herramientas más específicas de nuestro smartphone, hasta los modelos financieros más complejos y efectivos, que compañías como BlackRock diseñan para brindar un mejor servicio a sus clientes.

Es la IA el resultado más sólido del avance natural de la tecnología, mismo que se remonta a los albores de la década de los setenta. Esta evolución y crecimiento incesante se ha acelerado sobre todo durante la última década, mediante un acceso nunca antes visto a grandes cantidades de datos, así como a una aplicación razonada y personalizada de los mismos, dando como resultado una potencia informática mejorada, elementos vitales del crecimiento de la IA.

Para comprender este nuevo panorama, es necesario ver más allá de los titulares y el ruido mediático para prestar atención a la tecnología que usamos a diario, en donde sus nuevas capacidades están brindando un amplio y razonado abanico de beneficios, ampliando a su vez la capacidad de descubrir patrones y tendencias que antes eran indetectables.

Un ejemplo útil e inmediato habita en el reconocimiento de fotografías. Por ejemplo, si subes la fotografía de un perro, la IA no sólo identifica al perro, sino que en muchos casos puede identificar también la raza a la que pertenece. El “truco” es que la IA ahora puede distinguir entre un husky y un malamute con mayor precisión que un humano, y a una escala sin precedentes, por lo que cualquier persona que posea un teléfono en la actualidad tiene conocimiento de área que antes no poseía.

Inversiones, la hora de la verdad

La democratización de la tecnología que supone la IA se está produciendo en todas y cada una las industrias, tanto a nivel local como global, incluidos los servicios financieros, en donde el potencial para la IA nunca había sido tan seguro y notable.

Para compañías como BlackRock, la firma global líder en gestión de inversiones, la IA es ya parte activa de buena parte de su día a día; desde mejorar las eficiencias de sus procesos operativos hasta ayudar a sus clientes a invertir en el mercado, o incluso comprender mejor sus preferencias de inversión.

Así también, la IA integrada se emplea para llevar las capacidades de inversión a grandes cantidades de personas, brindándoles a los inversionistas el acceso a un análisis que antes estaba disponible sólo para los grandes clientes institucionales. El aprendizaje automático, el procesamiento de lenguaje natural y la visualización de datos científicos se encuentran completamente integrados en su proceso de inversión para cubrir mejor las necesidades de sus clientes y mejorar el desempeño de las inversiones.

Hoy en día se cuenta con una realidad: la IA está haciendo que el proceso de inversión sea más inteligente, económico y eficiente para los inversionistas, incluso sin que éstos lo sepan.

Así, las compañías que no adopten la IA tendrán el mismo destino que aquellas que las precedieron y no aceptaron el ritmo del cambio tecnológico. En ese sentido, es posible que la IA cambie el panorama local y global como lo conocemos hasta ahora. Aunque siempre será prudente recordar que es la evolución y no la revolución, lo que ha permitido llegar hasta este punto.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

Forbes

Share

Te puede interesar