La importancia de las culturas colaborativas en la creación de ecosistemas para la innovación

12 Abril, 2017 / Artículos
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Mucho se habla de los famosos ecosistemas de innovación y se estudian cuáles han sido los factores que los han llevado al éxito. Estos son hubs de creación e innovación constante, donde prima la interacción entre los diferentes actores de forma sinérgica y continua.

En un entorno de competencia global y aumento de la complejidad tecnológica, señala Laura Chicurel, directora de Innovación Corporativa Área 51, donde los ciclos de innovación son cada vez más cortos, crear comunidades que vivan una verdadera cultura colaborativa y que sean la base para avanzar en ámbitos concernientes a la sociedad del conocimiento, es vital para dar origen a ecosistemas de innovación y emprendimiento. Ya no se trata sólo de generar innovaciones, sino que el desafío está en ayudar al desarrollo local y finalmente crear capacidad y cultura para hacerlo constantemente.

Cualquier estudio sobre creatividad e innovación, continúa la especialista, pone de relieve la importancia de diversas perspectivas en la búsqueda de soluciones novedosas. Dado que empresas lidian con problemas de toda índole, y en muchos casos con problemas no muy bien definidos, se hace aún más difícil identificar las preguntas y soluciones adecuadas. Dentro de este contexto, es imprescindible poder disponer de alianzas e interacción con colaboradores y agentes de todo tipo, logrando soluciones disruptivas e innovadoras, gracias a enfoques intersectoriales y trasversales.

Las alianzas e interacción entre grandes compañías, startups, emprendedores, centros de investigación, universidades y estudiantes para crear ecosistemas de I+D+I, se han vuelto factores decisivos de éxito en la implementación de verdaderos ecosistemas de innovación y en la solución de problemas de la industria, dice Chicurel. Para esto se debe gestionar la innovación como un proceso abierto de captación, creación y explotación de conocimiento donde las claves son la confianza y el sentido de comunidad.

Cabe destacar que incluso cuando las asociaciones innovadoras surgen orgánicamente, no son fáciles de sostener y desarrollar. Una de estas barreras puede estar conformada por la falta de espacios de “unión”, generando un desafío espacial, lo que hace menos probable que la información y las ideas fluyan a través de estas instituciones. Es en esta búsqueda de creación de confianza donde la proximidad, tanto emocional como física, juega un papel preponderante.

Para esto es que se hace imprescindible poder contar con “lugares de encuentro” o espacios colaborativos donde los diferentes actores puedan interactuar y aprender de sí mismos, lo cual se traducirá en nuevas ideas, descubrimiento de nuevos desafíos y creación de soluciones en conjunto, a través de experiencias transformadoras y el trabajo de equipos multidisciplinarios.

Si queremos que nuestros países avancen hacia economías basadas en innovación y emprendimiento, una cosa es segura: tenemos que aprender a colaborar más y mejor. Esto en sí representa un desafío, especialmente dada la falta de confianza existente, concluye la experta. Sin embargo, es fundamental que entendamos que debemos dejar atrás nuestras miradas individualistas, y nos enfoquemos en conectar con el “otro” y el entorno para contribuir con el conocimiento colectivo. De esta manera estaremos dando los primeros pasos para empezar a crear un verdadero ecosistema de innovación y emprendimiento basado en la verdadera colaboración.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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