La tortuosa senda de la innovación en Apple

12 Octubre, 2016 / Artículos
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El evento del 7 de septiembre para la presentación del iPhone 7 no trajo demasiadas novedades. Lo más esperado, el nuevo modelo del conocido teléfono inteligente, apenas incorpora algunas pequeñas mejoras y detalles que ni deslumbraron ni pasarán probablemente a la historia. Casi toda la información había circulado en forma de rumores bastante acertados antes del propio evento, pero aunque siempre se espera alguna novedad guardada en secreto a buen recaudo, nada de nada esta vez. Quién más quien menos añoró los tiempos en los que la compañía dejaba con la boca abierta con sus innovaciones.

Personalmente hace meses que preparé una lista con unas diez innovaciones lógicas que podía incorporar el iPhone 7 para merecer ser llamado “algo atractivo y realmente novedoso” pero apenas la mitad de ellas han visto la luz. ¿Cargador inalámbrico? No. ¿Tarjeta eSIM para eliminar las viejas SIM físicas? Tampoco. ¿Conector estándar USB tipo C? Menos todavía. En cambio sí que llegaron la resistencia al agua, la eliminación del conector de auriculares y una cámara un poco mejor junto con la –necesaria– ampliación de la autonomía de la batería. Tampoco hubo sorpresas secretas ni nada que la competencia no pueda hacer: todas las novedades están disponibles en móviles de otras marcas, aunque ciertamente pocas lo tienen todo tan bien integrado como el iPhone.

En un largo artículo de BuzFeed, John Paczkowski cuenta por ejemplo las razones para la eliminación del conector de audio estándar de 3,5 mm (jack), que incluyen que permite que el iPhone obtenga la certificación de resistencia al agua y polvo, ganar espacio en un dispositivo ya muy miniaturizado de por sí (por ejemplo ,para ampliar un 14% la de batería) y evitar las interferencias entre todos los pequeños componentes que hay en su interior. Sí: podían haber potenciado y puesto a la venta los auriculares inalámbricos Airpods manteniendo el conector de 3,5 mm, pero eso hubiera impedido otras mejoras.

El nuevo modelo del conocido teléfono inteligente apenas incorpora algunas pequeñas mejoras y detalles que ni deslumbraron ni pasarán probablemente a la historia

Aun así, la eliminación del conector de audio ha sido ampliamente cuestionada; se ve como algo muy distinto a la eliminación (en su día) de las disqueteras o las unidades de CD-ROM. Siendo un componente de más de un siglo de antigüedad ya iba siendo hora de cambiarlo por algo mejor, algo que en Apple ha vendido épicamente como “hay que reconocer que se necesita coraje para hacer esto”. Sin embargo no deja de ser irónico que en la caja del iPhone 7 se incluya un adaptador para los viejos auriculares (coraje ya no tanto).

Incluir un cable adaptador en un producto de diseño puntero y elegante es casi como rendirse antes de empezar la batalla. Algo similar a lo que sucedió en su momento con la extraña forma en que se recargan dispositivos tan especiales como el Pencil de los iPads o el Magic Mouse 2 inalámbrico: mediante conectores físicos en lugares imposibles que convierten el proceso de recarga en la antítesis de la elegancia. Probablemente John Ive, el vicepresidente de diseño, tiene hacer esas recargas tapándose los ojos. ¿Habría permitido Steve Jobs esos conectores y adaptadores en los productos que él hubiera presentado, o hubiera exigido una solución mejor?

Los más críticos con Apple siempre han afirmado que la compañía no innova realmente, sino que se limita a adaptar y copiar lo que hacen otros, lo cual es rotundamente falso. Es cierto que muchas de las tecnologías de sus productos han salido de otros laboratorios (y oportunamente licencia), de empresas que ha adquirido (Siri, fotografías HDR, identificación por huella) o bien son soluciones reinventadas y mejoradas. Pero esas son las reglas del juego de la industria.

Tampoco hubo sorpresas secretas ni nada que la competencia no pueda hacer: todas las novedades están disponibles en móviles de otras marcas, aunque ciertamente pocas lo tienen todo tan bien integrado como el iPhone”

Apple también dedica ingentes cantidades de dinero a investigación y desarrollo aunque muchas veces los usuarios no puedan apreciarlo: cuestiones tales como los materiales con que se fabrican los productos, la forma en que se prueban antes de salir al mercado, la simplificación al máximo de las nuevas ideas (de ahí su legendaria sencillez) o su dominio del proceso de iteración tecnológica, repitiendo una y otra vez sin fallecimiento las mejoras en cada nueva versión hasta conseguir un resultado mejor, son algunas de las claves del asunto. Un camino tortuoso y a veces incomprendido, que Apple recorre con mayor o menor éxito y apreciación por parte de clientes y expertos del sector.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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