La última demanda de la innovación abierta: Los datos compartidos

3 Enero, 2017 / Artículos
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Open Innovation, es decir, innovación abierta. Era el término que arrancaba la jornada y, paralelamente, daba sentido a la tercera edición del Annual World Open Innovation Conference que acogía ESADE Business School en su sede de Barcelona.

Acuñó el término por primera vez el profesor de Berkeley-Haas y ESADE, Henry Chesbrough, que abría la sesión. Fue estudiando el proceso de innovación de grandes compañías industriales, cuando encontró que muchas de ellas tenían problemas a la hora de competir con empresas de escala menor. «La conclusión es que las pequeñas eran mucho más abiertas, frente a las grandes que presentaban mecanismos más cerrados», introdujo Chesbrough.

Con un comportamiento más dirigido al monopolio y una orientación incisivamente vertical, según el experto, las grandes compañías protegían su negocio en lugar de intentar hacer crecer uno nuevo. «Aquí la idea de la apertura comenzó a tomar sentido en mi cabeza», confiesa mientras señala que la verdadera innovación abierta proviene de lo que tantas veces se ha escuchado: unir la brecha entre la universidad y la empresa. Es decir, transferencia real del conocimiento al mercado.

En una apuesta por la innovación abierta, el ecosistema clama por una regulación de la gran masa de información generada. Expertos del sector expusieron la necesidad de dar un valor a los datos en el mercado. Lo cierto es que el data sharing o compartir los datos, todavía es una acción poco frecuente entre las empresas.

De este modo, tan sólo el 11% de los modelos de negocio tradicionales explota, en la actualidad, su valor y lo hace confiando la información a firmas de analítica. Sólo integra tal desarrollo dentro de su negocio cuando se trata de un nuevo producto.

Los datos se utilizan para mejorar la productividad, la eficiencia y las operaciones a través de su analítica. Los sectores más intensivos tecnológicamente, como las telecomunicaciones y las finanzas, hacen uso de los internos. Y un tercer ámbito que abarca la agricultura y la salud tiende a subcontratar la compilación y analítica de datos, teniendo en cuenta las especificidades de privacidad que implica el sector sanitario.

Nuevos modelos de negocio llegarán también al sector de la impresión 3D aplicado a la industria alimentaria. Su cadena de producción incluirá a los proveedores tecnológicos, los proveedores de materiales, las empresas de software y hardware para el escaneado y modelado, así como su paso previo en los propios diseñadores.

La industria será, en este marco, un actor intermediario que desarrolle las soluciones con las competencias que necesitan los usuarios. Eso sí, entendidos estos últimos como proveedores de nuevos productos, el último eslabón en la cadena previo al consumidor.

La jornada quiso dejar atrás esa idea popular idea de que Estados Unidos innova, Europa regula y China copia. Rompía los tradicionales tabúes una mesa de debate sobre el creciente ecosistema de innovación chino. «Hemos desarrollado paneles solares que se limpian solos», exponía destacando el avance en eficiencia George Yip, profesor de Imperial College Business School. El ejemplo le servía para reforzar su tesis de que el gigante asiático innova en la universidad y también en el sector privado, moviéndose rápido en los ránkings:

«Especialmente en aviación y trenes de alta velocidad». Quedó en evidencia la coyuntura de los derechos de propiedad intelectual y patentes, un ámbito en el que el territorio todavía debe avanzar.

Para el afamado chef Ferrán Adriá la innovación llegó hasta él en un punto en el que trató de reinventar su negocio. «Nuestra misión no es crear gastronomía, sino investigar sobre la siguiente innovacion», aseguró el también creador de la metodología Sapiens. En un análisis de los ecosistemas de innovación, el chef observó que los grandes innovadores son superespecialistas. «Provienen de la investigación en las universidades y conocen mucho un tema determinado.

Sólo ven lo suyo», dijo para evidenciar la necesidad de crear modelos que trasladen estas ideas tan especializadas a emprendedores. Es decir, a profesionales que las lleven al mercado. El cocinero apuntó que las startups europeas, y por tanto las españolas, van un paso por detrás con respecto a las americanas. En su opinión, la gestión financiera es «uno de esos pasos que no se deben delegar en actores externos: tú tienes que ser tu gestor».

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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