Las empresas más innovadoras de América Latina

9 Septiembre, 2016 / Artículos
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La innovación no sólo es inventar un nuevo producto, significa cambiar la manera de producir, forma parte del diseño de una nueva maquinaria que incrementa la productividad, del lanzamiento de una nueva línea industrial y hasta de alguna estrategia comercial.

De acuerdo con el Índice Global de Innovación 2015, El Salvador ocupa la posición número 99. Aunque no está en los primeros lugares, tiene la oportunidad de aprender de quienes han logrado llegar a la cúspide del ranking.

Una forma de medir a estos países es en el número de patentes que han registrado. La patente es algo nuevo que marca la diferencia con la competencia. En El Salvador esos casos son casi nulos.

“Por ello ayudamos a las empresas a desarrollarse, a salir adelante pese a que la situación económica que hoy vivimos no necesariamente es la mejor, pero nosotros creemos que siempre hay oportunidades, una de éstas es que las empresas busquen cómo hacer cosas nuevas con los recursos que ya tienen, que sean más eficientes, pero al mismo tiempo muy creativos”. Así lo expresó Javier Steiner, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador.

Entidad Empresarial, que se fundó hace 100 años y que ahora cuenta con más de 2,200 socios, es la institución más antigua que ofrece servicios y apoyo a micro y pequeños empresarios, un sector que aporta más de 30% al producto interno bruto y dinamiza la economía nacional.

Camarasal realizó una inversión de 72,000 dólares en la segunda fase del proyecto Inovexpor. La puesta en marcha de este programa inició en 2014, con el objetivo de promover la innovación en las empresas salvadoreñas.

Inovexpor es un programa apoyado por la Misión de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) que en su primera fase se enfocó en el sector químico- farmacéutico, con la participación de 11 empresas. En su segunda fase se orientó al de alimentos y bebidas, un sector más dinámico, más inmediato para poder implementar las prácticas de innovación.

“No tengan miedo, arriésguense a innovar, sin mayor inversión que el respaldo de expertos que los preparen y orienten hacia el camino del éxito”, es la invitación que hace a los empresarios Korina de Fuentes, jefa de la Unidad de Proyectos de la Cámara de Comercio e Industria de El salvador.

A la fecha, están trabajando en una nueva edición de Inovexpor, que será multisectorial, ya que la metodología se adapta a cualquier rubro de negocio, ahora también cuentan con el apoyo de la Unión Europea.

“Tenemos que pensar cada día cómo atraer nuevos clientes, ya tenemos 100, pero el cliente 101 es el que falta, debemos ir por él, ver qué le gusta, qué espera encontrar en el mercado, ahí está la oportunidad”, asegura Raúl Paredes, catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de El Salvador.

Paredes está consciente de que las escaleras se suben peldaño a peldaño y que de la noche a la mañana no se verán los resultados, pero el primer paso es el que importa, quien lo dé primero será quien logrará encaminar al resto de micro y pequeñas empresas.

Según Paredes, los que se duermen y se niegan a salir de su zona de confort son los que se estancan, aplaude las iniciativas que ha puesto en marcha la Cámara Salvadoreña de Industria y Comercio, pero considera que los esfuerzos deben ir en una sola ruta.

“Todas las ideas son buenas, siempre y cuando los colores que importen sean el azul y el blanco”, reflexión que hace en referencia a la complicada relación que mantiene el gobierno con la empresa privada en El Salvador El académico recomienda a los empresarios mantener los oídos atentos a las ideas y propuestas que vengan de todos sus empleados, de sus clientes, de su familia.

Lamenta que en el país se copie demasiado, no hay identidad y es por ahí donde se debe comenzar a dar un paso hacia la innovación a ser ubicados en el mapa, como el país en el que se creó una máquina, un producto, una marca o un slogan.

“La innovación trae un doble beneficio, el primero es hacer algo nuevo y que rinda frutos, el otro es sembrar ese espíritu y dinamismo que trae motivación y esperanza. Creemos que es fundamental que las empresas piensen en ideas frescas para hacer cosas mejores, es gestión”, explica Javier Steiner, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador.

En el país hay ejemplos de éxito, empresas que han logrando incursionar en un mercado inexplorado con un producto nuevo que atrae a consumidores nacionales y extranjeros. Tal es el caso de Quesos del Oriente, una empresa que nació en febrero de 1986 como un sueño de dos jóvenes recién casados que a partir de la Guerra Civil deciden trasladarse de su natal Jocoro, Morazán, al occidente del país, con un pequeño grupo de operarios, equipo artesanal y grandes deseos de superación, poniendo en práctica los oficios que habían aprendido de sus padres: la ganadería y la producción de lácteos.

Al poco tiempo, fueron ganando la preferencia de sus clientes y se trazaron como meta abrir salas de ventas con un concepto innovador; rompiendo con el esquema tradicional de las ventas de lácteos. Y es así como el 26 de septiembre de ese año, en un pequeño local en el centro de Sonsonate se abre la primera sala de venta de los Quesos de Oriente.

Pensando en nuevas maneras de posicionarse en la mente de los sonsonatecos, llegaron a ser reconocidos por su primer slogan “Los únicos, los originales, los de la Charrita”, haciéndole honor al logo que diseñaron los fundadores de la empresa.

A punto de cumplir 20 años, la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador otorga a Quesos de Oriente, la Palmera Dorada, máximo galardón entregado a industrias salvadoreñas que han dejado huella en el desarrollo económico social y cultural del país.

El 2000 es un año de transición, la planta procesadora deja de ser artesanal y se convierte en una empresa industrial, convirtiéndola en una de las mejores del país y alcanzado altos estándares de calidad.

Cinco años después nace una nueva marca: Yogurt Yommy, una línea adicional incorporada a la lista de productos que ofrece siete sabores bajo un nuevo concepto de fermentado lácteo natural.

Luego le sigue Gelatos Mckay’s, que en la actualidad ofrece más de 75 sabores de helado elaborado a base de fruta y leche. El eslogan de la empresa también cambió a ¡Sabemos de Quesos!

Para llegar a tal posicionamiento, esta firma tuvo el apoyo de una consultora que le ayudó a potenciar la estrategia de marketing a través del Festival del Gelato, en el cual logró mayor reconocimiento por sus demás productos, pues antes sólo era identificada por los quesos.

Luego lanzó una nueva línea de quesos gourmet, un nicho en el mercado nacional que estaba disponible. Fue así como empezó el proceso de ahumado artesanal, pero al poco tiempo adquirió una máquina.

Cuando sus productos tomaron auge, contrató una diseñadora gráfica, quien trabaja en un nuevo empaque. Hoy en día, cuenta con 12 salas de venta en las que trabajan 150 empleados y sus productos ya se distribuyen en tiendas de Súper Selectos de Grupo Calleja.

Quesos del Oriente también planea cruzar las fronteras. Para cumplir esa meta, ha destinado un monto aproximado de 300,000 dólares.

Otra de las empresas que ha sido capacitada por la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador es La Michoacana, que nace hace 86 años en un pueblo llamado Tocumbo, en el estado de Michoacán, México. Fundada por Rafael Malfavon, quien inició con una pequeña paletería que surtía sus productos a los lugareños del pueblo por medio de una recua de burros en unas cajas de madera que él mismo había fabricado.

La paletería pronto se expandió por territorio mexicano. El negocio siguió creciendo incorporando helados y aguas frescas.

Las paletas y los helados son hechos con frutas de estación y en su fórmula se incorporan más del 78% de fruta. La Michoacana tiene también paletas de crema, de leche con fruta, de fruta con chile y con licor, como tequila, cerveza, mojito cubano, Kahlúa o crema de Baileys.

En 2008 la paletería llega a El Salvador. Ahora es una marca 100% registrada en el país y sigue conservando el arte culinario mexicano fusionado con las frutas que gustan a los salvadoreños.

Su segmento de mercado está enfocado en el campo de los postres congelados, en especial de las paletas artesanales. Actualmente, comercializa más de 120 sabores, helados mexicanos y una línea de helado artesanal italiano.

Tiene nueve tiendas, 35 distribuidores a nivel nacional y una planta de producción con tres nuevos fabricadores de paletas y helados. Está por registrar cada uno de los sabores con número sanitario; las patentes serán claves para obtener la certificación de la planta como hazard, haccp y kosher. “Uno de los logros más importantes y del cual nos sentimos orgullosos es que somos una pequeña empresa que en la actualidad da empleos directos a 40 personas”, destaca Jaime Iván Trejo, propietario de La Michoacana.

Con el fin de diversificar las presentaciones de sus productos, conformó un equipo creativo que desarrolló maquinaria artesanal que no implicó mucha inversión.

Ahora el reto es lanzar la línea de paletas con cero azúcares y aptas para personas con padecimiento de diabetes o personas con estricto control dietético. Para ello, busca asesoría con nutricionistas y representantes de la Asociación de Personas con Diabetes (Asadi).

La búsqueda de frutas menos dañinas, la adquisición de materias primas y las múltiples pruebas le permitió elaborar paletas de calidad y con cero azúcar.

Aunque el mercado nacional es su meta, se expande a Guatemala, país en el que ya registró la marca y la sociedad para poder operar con una planta de fabricación de paletas y helados dentro de muy pocos meses.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

 

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