¿Listos para la cuarta revolución industrial?

23 Julio, 2018 / Artículos
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Vivimos en tiempos vibrantes en términos de avances tecnológicos e innovación. La cuarta revolución industrial empieza a transformar todo a su paso, desde la forma en que vivimos hasta la forma en que trabajamos. La gran diferencia con las revoluciones pasadas es que la cuarta revolución industrial, también conocida como la revolución digital o del conocimiento, no tiene precedente alguno en su velocidad de transformación.

Si consideramos la combinación de miles de millones de personas conectadas a través de sus dispositivos móviles, con un poder de procesamiento de datos sin precedentes y un acceso a la información ilimitado, entendemos por qué los cambios en esta revolución están siendo exponenciales. Disciplinas como la robótica, inteligencia artificial, automatización, blockchain, internet de las cosas, big data y nanotecnología, entre otras, están cambiando por completo las dinámicas que rigen la economía y generan las bases de las industrias del futuro.

La innovación ya no es una cuestión de generación de ventajas competitivas, sino una cuestión de supervivencia; se están abriendo un sin fin de oportunidades para las empresas y países que estén preparados para acoger los cambios que esta revolución trae consigo, pero también puede ser muy preocupante para las empresas y países que no lo estén.

México es el octavo país con la mayor industria manufacturera en el mundo, representa alrededor de 20% del PIB y el crecimiento de este sector se debe en gran medida a la ventaja logística y nuestro bajo costo de mano de obra. Sin embargo, es muy probable que -más allá de temas arancelarios- con los avances en robótica y automatización, en un futuro haga sentido que los países tengan los centros de producción cerca de sus grandes centros de consumo y, en consecuencia, se perderá la ventaja competitiva que tenemos en este segmento en exportación.

Las nuevas industrias y la innovación se están desarrollando con base en los conocimientos y aplicaciones en áreas relacionadas a STEMs (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática) generando innovación de alto impacto, pero son áreas en las que México no ha destacado. A pesar de que el Banco Mundial nos coloca como la quinceava Economía del mundo por tamaño, en términos de innovación y acorde al Global Innovation Index 2018 nos encontramos sólo en el lugar 56 como país y con posiciones bastante desalentadoras en áreas del ranking como educación (79), generación de patentes (80), número de investigadores (72), entre otros.

Ante ello, es necesario que México se actualice y prepare el talento para poder competir en el futuro. Por un lado, se debe promover el pensamiento innovador, empezando por generar talento a través del fortalecimiento de la educación y preparación sobre todo en áreas relacionadas a STEMs. Pero no sólo es un tema de educación, además se debe generar e incentivar todo el ecosistema de innovación y emprendimiento en el país, con un claro rol destacado de los emprendedores. Se deben crear incentivos y programas para fortalecer la vinculación académica con el sector empresarial, así como aumentar la inversión en investigación, ciencia y tecnología tanto pública como privada. De igual manera, es necesario que se generen políticas públicas que no inhiban la innovación, entendiendo cómo la tecnología está avanzando y cambiando nuestra realidad para capitalizar estas oportunidades.

La oportunidad de aprovechar la actual revolución del conocimiento para crear un México más sólido, competitivo y justo en el futuro, apoyándonos en la tecnología, es posible, pero para lograrlo es tiempo de actuar.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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