Los 10 polos de innovación digital más pujantes en Europa

10 Abril, 2019 / Artículos

Cuando uno habla de innovación, uno habla de Silicon Valley. ¿Nunca han oído esta línea de pensamiento? Quizás sí, quizás no, pero lo que es seguro es que en el imaginario colectivo, toda la tecnología procede de un relativamente pequeño valle ubicado en una hermosa había californiana.

Obviamente, nada más lejos de la realidad. Aunque el área de San Francisco concentra gran parte de las sedes de las grandes tecnológicas (como Apple, Google, Oracle o Facebook), lo cierto es que ni tan siquiera todos los colosos de EE.UU. están radicados allí: Amazon y Microsoft mantienen su sede principal en Seattle mientras que IBM hace lo propio en Armonk (Nueva York).

La cosa es todavía más difusa si ponemos las miras sobre el Viejo Continente. Y es que, en Europa no existe un gran epicentro tecnológico como sí lo hay en Singapur o en Israel. La atención se disipa entre muchas ciudades, con sus respectivos puntos fuertes y débiles. Y, desgraciadamente, al final muchos de estos hubs acaban por ser desconocidos para el común de los mortales.

Pese a este desconocimiento generalizado, un reciente estudio de CB Insights mostraba el importante auge de algunas de estas urbes -como Estocolmo o París- que conviven con otras capitales de la economía digital ya asentadas (Londres o Helsinki) y otras en decadencia (Barcelona y Berlín).

Para arrojar luz sobre cuáles son estas ciudades y cuál es su relevancia, sigue leyendo…

París (Francia)

París ha hecho enormes méritos para ser considerada la gran capital europea de la innovación. De hecho, y de acuerdo al estudio de CB Insights, la ciudad gala es la que más ha visto crecer la inversión en empresas de base digital en el último año, frente al declive de otras antaño referencias como Berlín o Barcelona.

En total, las startups francesas captaron 2.565 millones de euros de financiación durante 2017, según CB Insights, quintuplicando el valor desde 2013, con algunos nombres propios ya convertidos en unicornios (es el caso de BlaBlaCar, por ejemplo).

También las grandes empresas como Facebook o SAP ya han instalado en París sus grandes centros de investigación, principalmente ligados al desarrollo de la inteligencia artificial, materia en la que la Ciudad de la Luz se está especializando con claridad.

Tanto es así que la innovación y la IA en particular son uno de los emblemas de la gestión de Enmanuel Macron como presidente de la República. Ya quisiéramos que la agenda digital fuera un tema de relevancia nacional en España como lo es al norte de los Pirineos…

Estocolmo (Suecia)

El segundo polo imprescindible en la arena digital del Viejo Continente lo encontramos un poco más arriba en el globo, en tierra de vikingos y nieve casi perenne. Hablamos de Estocolmo, capital sueca y considerada como el principal hub de innovación en los países nórdicos. No en vano, este país concentra alrededor del 45% de las operaciones de capital riesgo en la región, muy por encima de sus vecinas Finlandia (25%), Noruega (15%) y Dinamarca (15%).

De hecho, la historia emprendedora de Estocolmo no es para nada nueva. Ya en 2014, esta urbe logró el hito de convertirse en la ciudad europea con más startups valoradas por encima de 1.000 millones de dólares (considerada como unicornios).

Tan solo hemos de detenernos un momento para darnos cuenta de la enorme influencia que empresas de origen sueco han tenido en el sector a lo largo de los últimos años.

La aplicación de videollamadas Skype (ahora en manos de Microsoft), King (estudio autor del popular videojuego Candy Crush), Spotify (rey indiscutible de la música en streaming) o Mojang (creadores de Minecraft, ahora también propiedad de Microsoft) son solo algunas de las compañías que han surgido al frío calor de la monumental Estocolmo.

Londres (Reino Unido)

Históricamente, Londres ha sido el epicentro de la actividad financiera de Europa pero, también, uno de los faros en materia de innovación digital. La gran cercanía de la urbe británica con importantes instituciones educativas (como Oxford y Cambridge) y la presencia de los grandes fondos de inversión en la City londinesa han no solo germinado importantes proyectos de emprendimiento locales sino también atraído a startups de todo el continente hacia las islas.

En total, tirando de datos previos al proceso del ‘brexit’ (cuando las cifras se vuelven confusas y contradictorias), en Londres había alrededor de 744.000 personas trabajando en startups digitales, más incluso que en Silicon Valley. Además, la ambiciosa estrategia que el ayuntamiento puso en marcha hace unos cuantos años, para crear un vivero de empresas innovadores, esperaba crear 50.000 empleos más e impulsar el PIB anual un 5,1%.

Obviamente ahora hay que coger todos esos datos con pinzas, a la espera de que se concrete la salida del Reino Unido de la UE. Pero, por el momento, hay motivos para el optimismo: pese a toda la incertidumbre, las inversiones de venture capital en el país crecieron hasta los 1.400 millones de libras esterlinas en el tercer trimestre de 2018; cantidad que se ha distribuido en 200 operaciones distintas.

Amsterdam (Países Bajos)

La principal ciudad de los Países Bajos fue elegida en 2016 como la Capital Europea de la Innovación. El jurado elogió la apuesta de Ámsterdam por “su visión holística de la innovación en relación con cuatro áreas de la vida urbana: gobierno, economía, inclusión social y calidad de vida”. 

Pero hay mucho más en estas lides. Como principal eje vertebrador del país, Ámsterdam también acoge las sedes de algunas grandes organizaciones locales (la multinacional Philips es de origen holandés) y extranjeras, que han visto en las atractivas (aunque controvertidas) políticas fiscales del país una fórmula para aterrizar en el Viejo Continente.

La llamada ‘ciudad más liberal del mundo’ no es ajena, por ejemplo, a algunos de los principales proyectos de economía circular que se están gestando en el planeta o al nacimiento de importantes startups en áreas tan diversas como el medio ambiente o la restauración.

Berlín (Alemania)

Alemania, al igual que España, es un país donde la innovación no se concentra en una única ciudad, sino que se encuentra repartida en varios núcleos relevantes (Munich, Frankfurt, Hannover…), normalmente asociados a la presencia de alguno de los grandes colosos locales (Siemens, Volkswagen, Bosch, Daimler…) o de algún evento de extraordinaria notoriedad (como la Hannover Messe).

De hechola principal multinacional de software germana no está en ninguna de ellas, sino en Walldorf, una pequeña localidad convertida en hub de innovaciónpor méritos propios.

Pero, una vez hecho este disclaimer, no podíamos pasar por alto el rol que Berlín juega en la escena europea. De hecho, la capital alemana cuenta con nada menos que 22 parques tecnológicos y hubs de startups que acogen algunos de los proyectos más rompedores, especialmente en el ámbito de la industria 4.0.

Barcelona (España)

Barcelona sigue figurando en todas las tablas internacionales como una referencia europea en materia de innovación, si bien su peso ha ido decayendo en los últimos cursos (así lo revela el ya mencionado informe de CB Insights).

En favor de la Ciudad Condal juegan muchos factores, como el gran talento que surge de sus universidades, el buen clima y el atractivo turístico que tiene Barcelona en todo el mundo (que sirve para atraer profesionales extranjeros) y la presencia de un fuerte hub de empresas asociadas a la alimentación, la hostelería o la moda que, a su vez, generan ecosistema digital especializado en cada una de estas áreas.

Helsinki (Finlandia)

Finlandia es un ejemplo habitual cuando se habla de política educativa o de cómo crear un Estado del Bienestar en tiempo récord viniendo de un pasado tan complicado como el suyo, ligado a la influencia soviética durante muchos años. Sin embargo, este país -con su capital Helsinki al frente- también se está labrando un nombre propio en la escena tecnológica a costa de mucho trabajo… y algo de diversión.

En cuanto al arduo trabajo, Helsinki es famosa por la presencia de grandes multinacionales como Nokia o F-Secure, pero también de importantes proyectos de movilidad autónoma, de economía circular o de innovación asociada al ocio digital y la realidad virtual.

Por el lado de la diversión la capital finlandesa es cada año sede de SLUSH, uno de los mayores eventos de emprendimiento y startups a escala mundial, con 20.000 asistentes internacionales. Una cita muy diferente a las que podemos imaginarnos, con miles de haces de luz, música electrónica y fiestas que duran hasta altas horas de la madrugada. Sin duda, una forma distinta de hacer networking, muy en el estilo nórdico que también impulsan sus países vecinos.

Oslo (Noruega)

Noruega ha vivido una particular explosión económica en la segunda mitad del siglo XX, que convirtió a este joven país sin apenas historia propia (siempre dependió del poder danés o sueco) en uno de los países más ricos del planeta. El motivo de ese primer milagro fue el petróleo -y la buena gestión del mismo, a diferencia de países árabes o Venezuela-, pero si una cosa buena tienen los noruegos es su capacidad de autocrítica.

Y ellos son los primeros en ser conscientes de que el oro negro no durará para siempre. Por eso, en la última década se ha hecho un esfuerzo ingente por impulsar la economía digital y la innovación en Noruega, con el fin de reducir la dependencia local del crudo. Inversiones milmillonarias, gestionadas por organismos como Innovation Norway, que han posibilitado la creación de un pujante ecosistema de startups en Oslo, la capital de este país.

En esta compacta ciudad proliferan los centros de coworking y de cocreación, espacios abiertos para la innovación (MESH, Oslo House of Innovation), eventos especializados que atraen la atención global (en la Oslo Innovation Week del pasado año, el ponente estrella fue Barack Obama) y el ejemplo a seguir de los primeros grandes éxitos de esta estrategia, como el de la aplicación educativa Kahoot!.

Dublín (Irlanda)

Irlanda es un nombre que siempre surge cuando hablamos de economía digital, pero normalmente suele hacerse debido a la laxa política fiscal del país que ha llevado a las grandes multinacionales norteamericanas a instalar sus sedes comunitarias en esta isla.

Sin embargo, el país de la Guinness y el trébol es mucho más.

En Irlanda, gracias a las bajas temperaturas que viven gran parte del año, están instalados muchos de los centros de datos más importantes del Viejo Continente. También existe una importante agenda del gobierno en materia digital, impulsando startups y facilitando su cercanía con otros agentes como las propias multinacionales y clientes finales. 

Por no hablar del posicionamiento que Dublín en particular ha querido tomar en torno a la privacidad online, sirviendo de nexo de negociación y diálogo entre los actores asentados en la industria y los reguladores europeos y de cada uno de los países miembro.

Madrid (España)

Cerramos el listado en casa, hablando de Madrid. Aunque la capital española no sea todavía reconocida en la escena internacional como un agente de interés en materia de innovación, lo cierto es que se están haciendo grandes esfuerzos por superar esa brecha y dar a conocer el enorme trabajo que se lleva a cabo en la ciudad del oso y el madroño.

No en vano, Madrid concentra un gran número de universidades y parques tecnológicos de vanguardia, espacios de coworking e innovación abierta (Campus by Google for Startups, Impact Hub, La N@ve, etc.) y algunos de los eventos más destacados de la agenda nacional (como el DES-Digital Enterprise Show o el South Summit).

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

Business Insider

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