Los emprendedores trabajan mejor en comunidades con vínculos muy estrechos

29 Abril, 2016 / Artículos
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Endeavor, una de las organizaciones líderes a nivel mundial de apoyo al emprendorismo, nació en Argentina a fines de los 90. Su fundadora asegura que los emprendedores están cambiando los valores del capitalismo: compiten pero cooperan a la vez. En la sede de Nueva York dijo estar orgullosa del liderazgo argentino.

–En su reciente visita a la Argentina, el Presidente Obama dedicó una parte significativa de su tiempo a reunirse con jóvenes emprendedores. ¿El emprendedorismo y la innovación son parte de la agenda habitual de Obama?

–Inicialmente uno no hubiera pensado que fuera parte del legado de Obama. El es más un organizador comunitario y social. Creo que su interés en el tema comenzó con su discurso de El Cairo, en 2009, y el lanzamiento posterior del Global Entrepreneurship Summit. Endeavor es parte de esta iniciativa desde el comienzo. En un principio estaba dirigida al mundo musulmán, como una manera de promover oportunidades y acciones positivas. Reid Hoffman, fundador de LinkedIn y director de Endeavor, es un asesor muy cercano al Presidente. Creo que en algún momento Obama internalizó que parte del secreto de la meritocracia norteamericana se basa en el espíritu emprendedor, se basa en la idea de que todo hombre o mujer puede ser el agente de su propio cambio. Los jóvenes hoy quieren ser emprendedores y ser sus propios jefes.

–En julio se realizará el Global Entrepreneurship Summit en Silicon Valley y Obama será su anfitrión. ¿El emprendorismo es una moda, o una herramienta estratégica para el desarrollo económico en la nueva economía del conocimiento?

–A fines de los 90 nosotros éramos los locos. A mí me llamaban “la chica loca” por sugerir que el emprendorismo podía ser un instrumento para promover el desarrollo económico en países emergentes. Me hace gracia que ahora parezca algo tan obvio. También dijimos que no se trataba de microfinanzas, eso es muy bueno para aliviar la pobreza. Pero si el objetivo es transformar la economía, construir ecosistemas, tenés que apostar a lo que nosotros llamamos “emprendedores de alto impacto”. Ellos son los que van a escalar, es decir, alcanzar grandes dimensiones. Crearán riqueza y la mayor cantidad empleos de alta calidad. Y lo más importante es que ellos son los que van a nutrir, reinvertir y expandir el ecosistema, al convertirse a su vez en inversores ángeles, en modelos sociales y mentores de las nuevas generaciones. Eso ya está ocurriendo claramente en Argentina. Los más jóvenes dicen: “Si Marcos Galperín lo hizo, yo también lo puedo hacer”; “si Globant lo hizo, nosotros lo podemos hacer”. Esto ya no se detiene. Para nosotros alto impacto implica completar ese círculo y tener un efecto multiplicador en el ecosistema.

–Es interesante que el emprendorismo haya tomado de la biología el término “ecosistema” para referirse al modelo de interacción y trabajo en red que mantienen emprendedores, inversores, universidades y gobiernos entre sí y con el mercado y la sociedad.

–En mi libro Crazy is a compliment (Loca es un cumplido), explico que el emprendedorismo no es un deporte para solitarios o individualistas.

–Figuras como Howard Hughes o William Randolph Hearst…–O como presentan a Steve Jobs, el genio que no puede lidiar con nadie. Lo que yo encuentro una y otra vez es que los emprendedores trabajan mejor en comunidades con vínculos muy estrechos. Así es Silicon Valley. El ecosistema es un entramado de redes de confianza y reciprocidad. Significa que si a vos te dieron una mano, vos se la darás a la nueva generación; si vos tuviste un modelo a quien emular, servirás como modelo para otros; si tuviste un mentor, harás de mentor también. Si fuiste afortunado en recibir capital, te convertirás en un inversor ángel. Se trata de continuar el ciclo. Eso es lo que desarrolla las economías. Un ecosistema implica que todos los actores están involucrados en que los innovadores crezcan.

–¿Es un modelo en que se compite pero se comparte a la vez. ¿Competencia y cooperación?

–Yes, frenemies! (¡Sí, ami-enemigos!). Amigos y rivales a la vez. Muchas veces tus mejores mentores son tus rivales, ellos saben mejor que nadie lo que estás atravesando. Conozco a mucha gente que compite en un negocio pero invierte en conjunto en otro.

–En muchos países se asocia a los empresarios con la codicia y hasta la corrupción. ¿Cómo es que los emprendedores de alto impacto, que son muy competitivos y ambiciosos, carecen de codicia y cooperan con sus rivales?

–Los emprendedores son ambiciosos, y no hay nada malo en ser ambicioso. Pero ellos tienden a ser meritocráticos y disruptivos del statu quo, no buscan preservar el statu quo para preservar su poder. El emprendedorismo está hecho de meritocracia, innovación, hacer las cosas bien y hacer el bien. Los chicos de Google y los Zuckerbergs están orgullosos de invertir en el próximo joven con la gran idea, no se sienten amenazados.

–No quieren ser los dueños de todo.

–Una de mis anécdotas favoritas de América Latina ocurrió a principios del 2000. Un día Roberto Marinho padre, el dueño de la Red O Globo y gran parte de los medios de Brasil, llamó a sus hijos. Ya era un hombre mayor. Marinho les preguntó: “¿Han oído hablar de esa cosa llamada Internet?”. “Por supuesto”, respondieron. “Vean cómo podemos comprarla”, ordenó. Esa es la vieja mentalidad.

–Llama la atención que de los seis “unicornios” de Latinoamérica, como llaman a las empresas de tecnología valuadas en más de 1.000 millones de dólares, cuatro sean argentinas: Mercado Libre, Despegar, Globant y OLX.

–No creo que sea accidental. En un país como Brasil puedes tener una compañía de US$100 millones sin salir de San Pablo. Los argentinos, en cambio, tuvieron que expandirse regionalmente desde el inicio porque el mercado era muy pequeño. Tuvieron que pensar en grande y adaptarse a diversas culturas desde el principio. Por otra parte, creo que los jóvenes emprendedores se desarrollaron más rápidamente que en otros lados porque no había una dirigencia empresaria fuerte que los condicionara. La generación perdida durante el último régimen militar, cuando muchos emigraron, sumado a las crisis recurrentes, hizo que no hubiera una dirigencia empresaria sólida. Había un vacío. Creo que por eso los emprendedores argentinos asumieron el liderazgo antes. Buscamos que imiten el caso argentino.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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