Qué tipo de líder promueve la innovación

2 Abril, 2018 / Artículos
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En hombre ha muerto, y la vida de otro está en juego”. Son las palabras que dirige el juez a los miembros del jurado al comienzo de la película Doce hombres sin piedad. Abren la deliberación con una votación en la que todos menos uno, el personaje interpretado por Henry Fonda, dicen que el acusado es culpable. Discuten, se confunden testimonios, aparecen dudas sobre lo verdadero y lo falso, y al final aparece un líder natural que acaba dirigiendo el proceso para llevarlo por donde debe ir. La clave está en centrarse en el problema pero también en el proceso. Ha de saber guiar a personalidades dispares y saber gestionar los conflictos que afloran en el debate. “Tiene que ayudar al equipo y a cada participante a abandonar prejuicios, creencias y opiniones para ver los hechos con objetividad. Propone nuevos puntos de vista, promueve y aprovecha las aportaciones de los demás”, explica Jorge Delgado, asesor de empresas en la creación de climas y estilos de liderazgo que favorecen la innovación, y autor del libro Cómo gestionar el talento innovador.

 

Porque si se quiere seguir existiendo y teniendo éxito, todos, tanto las empresas como la Administración, deberán asumir el cambio tecnológico, y tendrán que estar dispuestos a seguir evolucionando sus modelos de negocio, cambiando su manera de actuar, o lo que es lo mismo, innovando y añadiendo valor. Así lo cree Fuencisla Clemares, directora general de Google, autora del prólogo del citado libro, quien señala que innovar no es fácil, “no se trata de hacer una sola cosa, tienen que darse una serie de circunstancias que propicien el proceso creativo en todos los niveles organizativos”.

Y uno de los perfiles clave son los directivos y los mandos intermedios, que han de influir de distintas maneras. En primer lugar, señala Delgado, con el ejemplo, ya que es esencial para promover la creatividad de las personas. En segundo lugar, porque su manera de liderar incitará o inhibirá los comportamientos, esto es, el pensamiento crítico, la tolerancia al riesgo, la información compartida, la tolerancia a los errores, necesarios para la innovación. Porque la estructura informal de la organización, generalmente más decisiva que la formal, y el clima dependen de los directivos y resto de mandos.

Por tanto, los directivos y sobre todo aquellos que dirigen equipos, provocarán la innovación si se convierten en promotores y guías del proceso innovador. “El líder ha de ejercer su influencia con el fin de incrementar el gusto por la generación de ideas nuevas y el desarrollo de esas ideas en productos útiles en el seno de su organización”, aclara el consultor. Para ello, define varias clasificaciones de liderazgo, y considera que la más idónea para crear un clima innovador es la que distingue entre liderazgo transaccional y liderazgo transformacional.

Sin embargo, otros tipos de liderazgo, como los denominados autocríticos o burocráticos, son inapropiados para dirigir equipos innovadores, que aprovechen el talento de los equipos. Y el liderazgo laissez-faire (dejen hacer) puede resultar adecuado para equipos con gran experiencia y autonomía, pero no tiene el impulso que se necesita para crear un ambiente creativo. El liderazgo llamado aversivo, que utiliza el castigo como medio de control, es negativo para la innovación al crear un clima inhibidor de la autonomía, que impide la asunción de riesgos y de debate.

Por el contrario, el liderazgo transaccional se basa en procesos de intercambio entre el líder y los miembros del equipo, que reciben premios por el cumplimiento de los objetivos. El líder transformador es mucho más positivo que el anterior, tiene una alta capacidad de comunicación de objetivos y expectativas, y aportan una visión de cambio que consiguen transmitir al equipo.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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