Toda tradición fue una innovación

29 Noviembre, 2017 / Artículos
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¿Lo nuevo o lo viejo? Esa es la gran pregunta del mercado. Y la gran verdad es que toda cosa vieja fue nueva algún día, y toda cosa nueva será vieja. El debate se ha centrado en el concepto de innovar bajo la premisa de que lo nuevo es llamativo para el mercado, y lo que ya está no logra satisfacer al consumidor.

Estas premisas no son ciertas. Hay muchas cosas que no han cambiado y continúan siendo vigentes, porque han logrado cumplir con su objetivo; otras, por el contrario, avanzan al ritmo de la tecnología, y deben mantener la curva de transformación, sin perder su esencia, como es el caso de la moda.

El mercado hoy necesita un sano equilibrio entre lo innovador y lo tradicional, ya que en muchas cosas requerimos mejoras sustanciales y en otras es necesario que los productos sean un punto de referencia. La velocidad del cambio tecnológico va, inevitablemente, acompañado de la redefinición del rol de muchos productos; por ejemplo, el colchón de la cama: este, hoy no solo sirve para dormir, sino para cenar, trabajar, jugar, ver películas, televisión y leer libros, porque cada vez más le damos más usos a un producto que básicamente no ha cambiado en nada, demostrándonos que no es necesario plantear cambios dramáticos, sino darles nuevos momentos de consumo.

El punto es que debemos estar pendientes de los cambios de comportamiento del consumidor para plantearle mejores soluciones a sus necesidades, así estas no signifiquen lanzar un nuevo producto.

Por diversos motivos, creemos que lo nuevo es lo mejor, y que muchas de las cosas que usaron nuestros padres no son necesarias, o están mal diseñadas, pero lo decimos mientras volvemos a usar pantuflas, debido al frío que está haciendo en la ciudad, aunque que muchos se reían de sus padres por utilizarlas.

Muchas de las cosas que hoy están el mercado funcionan bien, y solo con enseñarle a la gente a usarlas correctamente o de maneras inesperadas, las condiciones del mercado pueden mejorar profundamente. Lo mismo ocurre si hay cambios de tendencias, como ha sucedido con los matrimonios, donde cada vez más nos invitan a fiestas blancas, y nos ha tocado comprar guayabera y pantalón de lino.

El mercado colombiano está en un momento en el que es fácil caer en la trampa de hacer cosas mal hechas y perder mucho dinero en el proceso. Las guerras de descuentos son casi inútiles, porque la entrada de productos de marca blanca y de cadenas de descuentos se han llevado a los compradores de precio y capturado una parte no despreciable del mercado.

En este momento, más que nunca, toca hacer las cosas bien, porque al haber menos recursos, el riesgo de equivocarnos puede significar una pérdida muy grande. Por esto, las compañías están revisando con mucho cuidado entre sus productos líderes y los lanzamientos que van a hacer para mantener la tradición, y de allí liderar la innovación, porque las que ya están en el mercado tienen la ventaja de tener una relación previa con el comprador, y ello hace que esté más dispuesto a probar cosas nuevas de los de siempre.

El 2017 será un año de grandes innovaciones y la consolidación de muchas tradiciones.

El científico e innovador, Fernando Fischmann, creador de Crystal Lagoons, recomienda este artículo.

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